Colaboración entre el ICL, Lwart y el Instituto Jogue Limpo refuerza la lucha contra el mercado ilegal de lubricantes

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Mercado ilegal de lubricantes

Mercado ilegal de lubricantes – El Instituto Combustível Legal (ICL) ha firmado un acuerdo de cooperación técnica con Lwart Soluções Ambientais y el Instituto Jogue Limpo para reforzar la recuperación de aceite lubricante usado o contaminado (OLUC) y garantizar la gestión medioambiental adecuada de los productos irregulares incautados en operaciones de inspección.
La iniciativa amplía la capacidad de re-refinado y de logística inversa en el país y actúa directamente sobre uno de los principales vectores del mercado ilegal de lubricantes: los hurtos y robos de carga que alimentan las redes de piratería y falsificación.

En 2025, Brasil registró la recuperación legal de más de 600 000 litros de OLUC, un volumen que pone de manifiesto tanto la magnitud del mercado formal de re-refinado como la importancia de impedir que los aceites contaminados y los productos ilícitos vuelvan a la cadena de consumo.
La colaboración permite un flujo técnico estructurado para que los lubricantes incautados se canalicen de forma segura para el medio ambiente, eliminando los riesgos de contaminación y reduciendo la reincidencia de fraudes.

Robo de carga

Los datos del ICL muestran que el robo de cargas de lubricantes es un eslabón central de la cadena delictiva, ya que permite el desvío de productos originales que acaban reenvasados, adulterados o comercializados con marcas falsificadas.
Entre 2022 y 2025, los incidentes se concentraron principalmente en el estado de Río de Janeiro, responsable de alrededor del 86 % de los registros, seguido de São Paulo y Minas Gerais. Las regiones de Baixada Fluminense y el eje Duque de Caxias–Avenida Brasil–Carretera Washington Luiz figuran como los principales focos, especialmente en las inmediaciones de las fábricas productoras y los centros de distribución, según los mapas de calor y las estadísticas consolidadas por el sistema SIPES, mantenido en colaboración con el sector privado.

Los datos del Instituto detallan el modus operandi de estas organizaciones: las cargas son interceptadas con el apoyo de vehículos de escolta criminal y, en más del 50 % de los casos, se utilizan bloqueadores de señal («jammers»), que neutralizan el rastreo y la comunicación. A continuación, los productos se dirigen a almacenes clandestinos, donde se mezclan con aceites de baja calidad, se falsifican los envases, las etiquetas y los sellos, y se distribuyen posteriormente en el mercado ilegal. Operaciones policiales recientes —como la Operación Torniquete— han dado lugar al cierre de fábricas clandestinas y a la incautación de productos falsificados de marcas conocidas, con el apoyo de inteligencia e información proporcionada por el ICL.
Además del impacto ambiental y económico, el estudio indica que la actuación integrada entre el sector privado, las entidades civiles y las fuerzas de seguridad ya está dando resultados. En las zonas bajo la responsabilidad del 22.º Batallón de la Policía Militar, por ejemplo, no se registraron robos de mercancías entre enero y mayo de 2025, tras el refuerzo de las acciones coordinadas y el intercambio de información de inteligencia.